El éxito y la inercia tienen algo que ver
Observa.
Cuando te paras es cuando pierdes. Cuando dejas de avanzar es cuando te atascas.
Esto es algo que me ronda la cabeza últimamente.
“Pero tienes que pararte de vez en cuando y pensar Raúl, sino vas a caer enfermo”.
Mira, si tú te quieres parar a pensar para tú, yo voy a pensar mientras sigo adelante.
Tú párate y piensa si es tu decisión. Es lo que quieres hacer y yo lo respeto.
Tú párate y yo sigo.
Si tienes tu propósito claro nunca deberías parar.
Porque un propósito no es como un objetivo, que lo consigues y te das por satisfecho.
Un propósito es algo que no tiene fin.
Es como la vida.
Algo que va contigo y te acompaña hasta que te mueres.
Si paras, pierdes inercia.
Y la inercia es muy importante porque fomenta que sigas moviéndote.
La mayor energía la inviertes arrancando y cogiendo velocidad.
Sino fíjate cuando vas conduciendo (y si no conduces no sé qué haces que no te sacas el carné ya porque conducir es una maravilla).
Cuando estás a 0 km/h y pisas el acelerador, el coche pesa y le cuesta coger velocidad, por eso tienes que pisar más el acelerador cuando pasas de 0 a 20km/h que de 100 a 120km/h.
Y eso es gracias a la inercia.
Ya ni te cuento si vas cuesta abajo.
Pero ir cuesta abajo es para los que van avanzados en esta vida.
Para los que han dado tanto gas que ya se saben los trucos para no pisar tanto el pedal.
Para los que han definido un proceso en su vida para que, con el mínimo esfuerzo, puedan sacar el máximo provecho de cada situscion.
Pero esto no lo suelen hacer.
La gente que vive por y para su propósito y no quiere parar no suele dar poco gas a las cosas.
Suelen pisar a fondo y aprovechar más aún esa velocidad que llevan.
Por eso sus resultados son exponenciales y no progresivos.
Para tener resultados exponenciales no puedes parar.
Por eso yo me paro a observar en cada momento.
Observo hasta en mis sueños.
No quiero parar y no voy a parar.
Y lo bueno es que te puedes beneficiar de ello leyendo las observaciones que te cuento cada día aquí.
